
Rousseau combatió la intolerancia y la ignorancia de su tiempo, reclamando que las emociones de los niños fuesen respetadas junto con sus etapas madurativas y sus impulsos naturales. Sus ideas pedagógicas explican el constructivismo, descubren el valor de la experiencia personal y del juego en el aprendizaje, y proponen el trato afectuoso para con los niños por parte de sus maestros, pero despreciando la complacencia. Pese a todo, no encontró justificación para elevar el rol de la mujer por sobre los problemas de su tiempo, y su propuesta educativa en este sentido se nos antoja discriminatoria y anticuada.
SOBRE LA PRIMERA INFANCIA: Apenas el niño ha dejado el vientre materno, se le imponen nuevos límites. Es envuelto con apretadas cintas, acostado con su cabeza fija, sus piernas estiradas, los brazos a los costados. Aún la cabeza es confinada a una capucha. Uno pensaría que se teme que el niño luzca como si estuviera vivo. ¿No influirá tal encierro en su humor tanto como en su temperamento? Su primer sensación es una de pena y dolor. Más miserable que un criminal en cadenas, hace vanos esfuerzos, se enoja, llora. Sus primeras palabras, me dicen, son lágrimas. Lo creo. Se lo anula desde que nace.
El primer regalo que recibe de nosotros son cadenas, el primer tratamiento son torturas.
Teniendo sólo su voz en libertad, ¿por qué no la usaría para quejarse? Llora por el dolor que le causamos.
SOBRE LOS MAESTROS: Se discute mucho sobre las cualidades de un buen tutor. Mi primer requisito, que implica muchos más, es que se trate de un hombre que no pueda ser comprado. Un mal tutor piensa en sus propios intereses antes que en los de su alumno; se esfuerza por mostrar que no ha perdido el tiempo y que se ha ganado el dinero que le pagan. Provee a su alumno con bienes que podrían ser fácilmente mostrados en la vidriera de un negocio, logros que pueden ser exhibidos a voluntad. No es tan importante que sean útiles, sino que sean visibles.
EL CONTENIDO DE LA EDUCACION: Estoy muy lejos de pensar que los niños no razonan. Por el contrario, pienso que razonan muy bien respecto de las cosas que afectan su bienestar actual y su sensibilidad. Pero la gente se equivoca sobre el alcance de su información, y les atribuye un conocimiento que no poseen, y los hace razonar sobre cosas que no pueden entender. Otro error es tratar de llamar su atención sobre asuntos que no les importan en lo más mínimo, tal como su interés futuro, su felicidad cuando crezcan, la opinión que otra gente tendrá de ellos cuando sean hombres términos que carecen de significado para estas criaturas que no tienen capacidad de anticipación.
SOBRE LA ENSEÑANZA: En las pedagogías más elaboradas el maestro emite sus órdenes y piensa que es el amo; pero es el niño quien en realidad manda. Su trabajo y sus juegos, sus placeres, sus dolores, ¿no están en nuestras manos sin que él lo sepa? Sin duda el deseará hacer sólo lo que quiere, pero deberá querer sólo lo que el maestro desea que él haga. Nunca deberá tomar un camino que no haya anticipado; nunca abrirá su boca sin que sepa lo que va a decir. Las lecciones que los estudiantes aprenden unos de otros en el patio de juegos valen cien veces más que lo que aprenden en el aula.
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